Es un área protegida privada, preservada por sus propietarios para la protección de la diversidad biológica y los procesos naturales. Constituye la Primera Servidumbre Ambiental del Paraguay, inscripta en la Dirección General de los Registros Públicos.
El gran valor de la misma radica principalmente en su variedad, su extraordinaria belleza paisajística, su fácil acceso y las posibilidades que ofrece para la realización de actividades de apreciación de la naturaleza y de educación ambiental.
La cobertura vegetal incluye comunidades naturales representativas que abarcan, desde cimas rocosas con vegetación rastrera, hasta desfiladeros con cauces de agua y exuberante vegetación.

Arroyos con aguas sin contaminación que nacen en el área, forman numerosas cascadas de un encanto singular, en cuyas márgenes existen comunidades de Chachi (Cyathea atrovirens), especie en peligro de extinción, y laderas rocosas cubiertas de helechos, culantrillos y líquenes, con pequeñas cuevas naturales, configurando ambientes de una tranquilidad incomparable, que invitan al descanso y la meditación.

Las márgenes de estos arroyos están pobladas por un bosque alto con individuos maduros, bien estratificados y con mucha regeneración natural, incluyendo más de un centenar de especies nativas, tales como cedro, ybyraró, urundey, ybyrá pytá, tajy (lapacho), curupay, petereby, incienso, guayaibí, ambay, pacurí, mbaby, timbó, ybyrayú, jacarati-á, etc.

También fueron identificadas numerosas especies de aves, varias de ellas endémicas del bosque atlántico interior, y una variedad aún indeterminada de reptiles y mamíferos, entre los que se destacan el agouti paca, el acutí sayju, el aguara'í, el tapití y varias especies de armadillos, entre otros.

En la eco-reserva Mbatoví es posible encontrar desde cactus hasta orquídeas silvestres, además de una impresionante variedad de helechos; contemplar desde un balcón natural las copas de los árboles y el cautivante paisaje circundante; escuchar el diálogo entre el agua y las piedras; escalar laderas verticales en un entorno de musgos, helechos, y culantrillos; encontrarse con huellas frescas de animales silvestres y caminar por senderos que de tanto en tanto sorprenden al visitante llevándolo al encuentro con hermosos saltos de agua y encantadoras vistas.